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Trastorno
Hiperactivo de Déficit de Atención
Imagínese vivir en un caleidoscopio de rápido movimiento
en el cual sonidos, imágenes y pensamientos están en constante
movimiento. Aburrirse fácilmente, sin poder concentrarse en las
tareas que necesita cumplir. Distraído por imágenes y sonidos
sin importancia, de manera que su mente lo lleva de un pensamiento o actividad
al siguiente. Quizás esté tan envuelto en un collage de
pensamientos e imágenes que no se da cuenta cuando alguien le habla.
Para muchas personas, esto es lo que significa tener el Trastorno Hiperactivo
de Déficit de Atención [Attention Deficit Hyperactivity
Disorder] o ADHD. Quizás no pueden sentarse quietos, planificar
de antemano, terminar tareas o estar plenamente conscientes de lo que
está ocurriendo a su alrededor. Para sus familias, compañeros
de clase o colegas pueden parecer existir en un remolino de actividad
desorganizada o desenfrenada. De repente -- en algunos días y en
algunas situaciones -- pueden parecer estar bien, llevando a los demás
a pensar que la persona con ADHD en realidad puede controlar estos comportamientos.
Como resultado de esto, el trastorno puede arruinar las relaciones de
la persona con los demás, así como perturbar su vida diaria,
consumir energía y disminuir su amor propio.
ADHD, antes llamado hipercinesia o disfunción cerebral mínima,
es uno de los trastornos mentales más comunes entre niños.
Afecta entre el 3 y el 5 por ciento de todos los niños, quizás
tanto como 2 millones de niños estaunidenses. Los varones se ven
afectados dos o tres veces más que las niñas. Como promedio,
al menos un niño de cada aula en los Estados Unidos necesita ayuda
para el trastorno. El ADHD a menudo sigue a través de la adolescencia
y de la edad adulta y puede causar una vida de sueños frustrados
y dolor emocional.
Pero hay ayuda y esperanza. En la última década, los científicos
han aprendido mucho acerca de la trama del trastorno y ahora pueden identificar
y tratar a niños, adolescentes y adultos que lo tienen. Existen
ya una variedad de medicamentos, terapias para cambiar el comportamiento,
y opciones educacionales para ayudar a personas con ADHD a concentrar
su atención, a aumentar su autoestima, y a funcionar de maneras
nuevas.
Además, nuevas vías de investigación prometen mejorar
diagnósticos y tratamiento. Con tantos niños estaunidenses
diagnosticados con trastorno de atención, la investigación
sobre ADHD se ha hecho una prioridad nacional. Durante la década
de los noventa -- que el presidente y el Congreso declaró ser la
"Década del Cerebro" -- es posible que los científicos
puedan identificar la base biológica del ADHD y aprendan a prevenirlo
o tratarlo aún más efectivamente.
Este folleto es provisto por el Instituto Nacional de Salud Mental [National
Institute of Mental Health] (NIMH), la agencia federal que apoya la investigación
a nivel nacional sobre el cerebro, enfermedades mentales, y salud mental.
Los científicos respaldados por NIMH están dedicados a entender
el funcionamiento y las interrelaciones de las varias regiones del cerebro
y a desarrollar medidas preventivas y nuevos tratamientos para sobrellevar
trastornos cerebrales que perjudican a las personas en la escuela, el
trabajo, y en el recreo.
Este folleto ofrece información actualizada sobre trastornos de
déficit de atención y el papel de la investigación
respaldada por NIMH en cuanto a descubrir las causas subyacentes y tratamientos
efectivos. Describe opciones de tratamientos, estrategias para hacer frente
al problema y recursos de información y apoyo. Entenderá
cómo es tener ADHD a través de las historias de Marcos,
Lisa, y Enrique. Observará sus primeras frustraciones, sus pasos
hacia conseguir ayuda, y sus esperanzas para el futuro.
Entendiendo
el Problema
Marcos
Marcos, de 14 años, tiene más energía que la mayoría
de varones de su edad. Pero eso sí, siempre ha sido demasiado activo.
A los 3 años, ya era un tornado humano, precipitándose por
todas partes y desbaratando todo en su camino. En la casa, se lanzaba
de una actividad a otra, dejando un sendero de juguetes detrás.
En las comidas, volteaba platos y hablaba sin parar. Era imprudente e
impulsivo, corriendo a la calle cuando venían carros, sin ninguna
importancia de cuántas veces su madre le había explicado
el peligro y sin importancia de cuantas veces su madre lo había
regañado. En el campo de recreo, no parecía ser más
salvaje que los demás niños. Pero su tendencia a reaccionar
demasiado -- tal como pegarles a sus compañeros sólo porque
se tropezaran con él -- ya lo había hecho entrar en apuros
varias veces. Su padres no sabían qué hacer. Los abuelos
complacientes de Marcos les aseguraban que "Los niños serán
niños. No se preocupen. Ya se le pasará con la edad."
Pero no fue asi.
Lisa
Lisa, a los 17 años, aún se esmera por prestar atención
y comportarse debidamente. Pero esto siempre le ha sido difícil.
Todavía se avergüenza cuando se acuerda de aquella noche que
sus padres la llevaron a un restaurante para festejar sus diez años.
Se distrajo tanto por el cabello rojo brillante de la camarera que su
padre tuvo que llamarla tres veces antes de que ella se díera cuenta
de hacer su pedido. Entonces, sin intentar controlarse, dijo súbitamente,
"¡Tu teñido de pelo es espantoso!"
En la escuela primaria, Lisa era tranquila y servicial pero a menudo parecía
estar soñando despierta. Era inteligente, sin embargo no podía
mejorar sus notas, no importaba cuánto lo intentaba. Muchas veces,
no pasaba sus exámenes. A pesar de que sabía la mayor parte
de las respuestas, no podía concentrarse en el examen. Sus padres
respondían a sus bajas notas quitándole privilegios y regañádola.
"Simplemente eres haragana. Podrías sacarte mejores notas
si sólo intentaras." Un día, después de que
Lisa no pasó aún otro examen, la maestra la encontró
llorando, "¿Qué es lo qué me pasa?"
Enrique
A pesar de que le encanta estar en su taller, Enrique tiene un monton
de proyectos de carpintería sin terminar e ideas para proyectos
nuevos que él sabía que nunca iba a completar. Su garage
estaba tan apilado con madera que él y su esposa hacían
chistes acerca de tener una venta de mercancías averiadas por incendio.
Todos los días Enrique enfrentaba la frustración real de
no poder concentrarse lo suficiente como para poder completar una tarea.
Fue despedido de su trabajo como empleado de almacén porque perdía
inventario y llenaba los formularios descuidadamente. Con el pasar de
los años, con el temor que podía estar volviéndose
loco, vio varios psicoterapeutas y probó varios medicamentos, pero
nada lo ayudó a concentrarse. Vio la misma falta de concentración
en su hijo pequeño y se preocupó.
¿Cuáles
son los síntomas del ADHD?
Las tres personas que acaba de conocer, Marcos, Lisa y Enrique, tienen
un tipo de ADHD - Trastorno Hiperactivo de Déficit de Atención.
El ADHD no es como un brazo quebrado o dolor de garganta. A diferencia
de estos dos trastornos, el ADHD no tiene señales físicas
claras que pueden ser observadas en una radiografía o prueba de
laboratorio. El ADHD sólo puede ser identificado al buscar ciertos
comportamientos característicos y (como en los casos de Marcos,
Lisa y Enrique) estos comportamientos pueden variar según la persona.
Los científicos aún no han identificado una causa única
detrás de todos los esquemas de comportamiento diferentes -- y
puede ser que no encuentren una jamás. Sin embargo, algún
día los científicos podrán descubrir que el ADHD
es un término global para varios trastornos apenas diferentes entre
sí.
Por el momento, el ADHD es un diagnóstico que se le aplica a niños
y adultos que constantemente demuestran ciertos comportamientos característicos
por un período de tiempo. Los comportamientos más comunes
caen en tres categorías: falta de atención, hiperactividad,
e impulsividad.
Falta de atención. Las personas que son desatentas tienen dificultad
concentrándose en una sola cosa y se pueden aburrir con una tarea
luego de sólo unos pocos minutos. Pueden prestar atención
en forma automática y sin esfuerzo si se trata de actividades y
cosas que les gustan. Pero el concentrar atención deliberada y
consciente en organizar o completar una tarea o aprender algo nuevo les
es difícil.
Por ejemplo, a Lisa le era angustiante hacer sus deberes. A menudo se
olvidaba de planificar de antemano ya fuera anotando la tarea o trayendo
los libros correctos a la casa. Y cuando trataba de trabajar, la mente
se le iba a otras cosas. Como resultado de esto, casi nunca terminaba
y su trabajo estaba llena de errores.
Hiperactividad. Las personas hiperactivas parecen estar siempre en movimiento.
No pueden sentarse quietas. Al igual que Marcos, pueden precipitarse o
hablar sin parar. El permanecer sentados quietos a lo largo de una tarea
puede ser una tarea imposible. Los niños hiperactivos se retuercen
en sus asientos o vagan por el cuarto. O pueden menear los pies, tocando
todo o dando golpecitos con el lápiz. Los adolescentes y adultos
hiperactivos pueden sentirse muy inquietos. Pueden tener azogue o, al
igual que Enrique, pueden tratar de hacer varias cosas a la vez, rebotando
de una actividad a la siguiente.
Impulsividad. Las personas que son demasiado impulsivas parecen ser incapaces
de controlar sus reacciones inmediatas o de pensar antes de actuar. A
raíz de esto, al igual que Lisa, pueden descolgarse con comentarios
poco apropiados. O al igual que Marcos, pueden cruzar la calle corriendo
sin mirar. Su impulsividad puede hacer que les sea difícil el esperar
cosas que quieren o a esperar su turno durante juegos. Pueden sacarle
un juguete a otro niño o pegarle cuando están alterados.
No toda persona que es demasiado hiperactiva, desatenta, o impulsiva tiene
un trastorno de atención. Debido a que muchas personas dicen cosas
que no quisieron decir, rebotan de una actividad a otra, o se vuelven
desorganizadas u olvidadizas, ¿cómo pueden los especialistas
determinar si el problema es ADHD?
Para evaluar si una persona tiene ADHD, los especialistas consideran varias
preguntas críticas: ¿son éstos comportamientos excesivos,
a largo plazo y penetrantes? Es decir, ¿ocurren más a menudo
qué en otras personas de la misma edad? ¿Son un problema
continuo y no sólo una respuesta a una situación temporaria?
¿Ocurren los comportamientos en varios marcos o en un lugar específico
tal como el campo de recreo o la oficina? El esquema de comportamiento
de la persona es comparado con un conjunto de criterios y características
del trastorno. Estos criterios aparecen en el libro diagnóstico
de referencia llamado Manual Diagnóstico y Estadístico de
Trastornos Mentales [Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders]
(DSM).
Conforme al manual, hay tres esquemas de comportamiento que indican que
existe ADHD. Las personas con ADHD pueden demostrar varias señales
de ser hiperactivas e impulsivas. O pueden demostrar los tres tipos de
comportamiento.
Conforme al DSM, las tres señales de falta de atención incluyen:
* distraerse fácilmente con imágenes y sonidos irrelevantes
* falta de atención a detalles y descuidos
* raramente seguir instrucciones con cuidado y por completo
* perder u olvidarse de cosas tales como juguetes, libros, y herramientas
que se necesitan para una tarea
Algunas señales de hiperactividad son:
* sentirse inquieto, a menudo agitándose nerviosamente
* corriendo, trepando, o dejando el asiento en situaciones en las cuales
se espera que uno permanezca sentado y se comporte con tranquilidad
* descolgarse con respuestas antes de terminar de escuchar la pregunta
* dificultad aguardando el turno
Debido a que todos demostramos este tipo de comportamiento a veces, el
DSM contiene pautas muy específicas para determinar cuándo
indican ADHD. Los comportamientos deben aparecer temprano en la vida,
antes de los 7 años, y deben continuar por al menos 6 meses. Cuando
se trata de niños, deben ser más frecuentes o severos que
en otros de la misma edad. Y, sobre todo, los comportamientos deben crear
una verdadera incapacidad en al menos dos áreas de la vida de una
persona, tal como la escuela, el hogar, el trabajo, o marcos sociales.
Entonces, alguien cuyo trabajo o amistades no están afectados por
estos comportamientos no sería diagnosticado con ADHD. Tampoco
lo sería un niño que parece ser demasiado activo en la escuela
pero que funciona bien en otro lugar.
¿Pueden estos síntomas
ser producidos por cualquier otra condición?
De hecho, muchas cosas pueden producir estos comportamientos. Cualquier
cosa, desde miedo crónico hasta ataques leves, puede hacer que
un niño parezca ser demasiado activo, peleador, impulsivo o distraido.
Por ejemplo, un niño anteriormente servicial que se vuelve demasiado
activo y fácilmente distraído después de la muerte
de uno de sus padres está enfrentándose a un problema emocional,
no ADHD. Una infección crónica del oído medio también
puede hacer que un niño parezca distraído y no servicial.
También lo puede hacer el vivir con miembros de la familia que
son abusivos o adictos a drogas o al alcohol. ¿Puede usted imaginar
a un niño concentrándose en una clase de matemática
cuando su seguridad y bienestar están en peligro todos los días?
Niños así están demostrando los efectos de otros
problemas, no ADHD.
En otros niños, comportamientos semejantes al ADHD pueden ser la
respuesta a una situación de derrota en el aula. Quizás
el niño tenga una dificultad de aprendizaje y no está preparado
para leer y escribir en el momento cuando éstos se enseñan.
O quizás el trabajo sea demasiado difícil o demasiado fácil,
lo cual lleva a que el niño se sienta frustrado o aburrido.
Tyrone y Mimi son dos ejemplos de cómo condiciones del aula pueden
producir comportamientos que se parecen al ADHD. Durante meses, Tyrone
gritaba las respuestas en la clase y luego se volvía destructivo
cuando la maestra lo ignoraba. Verdaderamente parecía ser hiperactivo
e impulsivo. Finalmente, luego de observarlo a Tyrone en otras situaciones,
su maestra se dio cuenta de que él sólo buscaba aprobación
por saber la respuesta correcta. Ella empezó a buscar oportunidades
de llamarlo y elogiarlo. Gradualmente, Tyrone se volvió más
calmado y más servicial.
Mimi, de cuarto grado, hacía ruidos fuertes durante los grupos
de lectura y constantemente desbarataba la clase. Un día la maestra
se dio cuenta de que el libro era demasiado difícil para Mimi.
Las interrupciones de Mimi desaparecieron cuando se la puso en un grupo
en el cual los libros eran más fáciles y donde Mimi podía
participar exitosamente de la clase.
Al igual que Tyrone y Mimi, la atención y participación
en la clase de algunos niños mejoran cuando la estructura de la
clase y las lecciones son ajustadas un poco como para reunir sus necesidades
emocionales, su nivel de instrucción, o su estilo de aprendizaje.
A pesar de que algunos niños necesitan un poco de ayuda para permanecer
encaminados en la escuela, probablemente no tienen ADHD.
También es importante darse cuenta de que durante ciertas etapas
de desarrollo, la mayoría de los niños tienden a ser distraidos,
hiperactivos o impulsivos -- pero no tienen ADHD. Los preescolares tienen
mucha energía y corren adonde sea que van, pero esto no significa
que son hiperactivos. Además, muchos adolescentes pasan por una
etapa en la cual son desordenados, desorganizados y rechazan autoridad.
Esto no significa que tienen un problema de por vida en cuanto a controlar
sus impulsos.
El ADHD es un diagnosis serio que puede requerir tratamiento a largo plazo
con asistencia psicológica y farmacológica. Por lo tanto,
es importante que un médico busque primero y trate las muchas otras
causas de estos comportamientos.
¿Puede esta condición
ser acompañada por otros trastornos?
Una de las dificultades de diagnosticar ADHD es que a menudo es acompañado
por otros problemas. Por ejemplo, muchos niños con ADHD también
tienen una dificultad de aprendizaje específica [learning disability]
(LD), lo cual significa que tienen problemas para aprender un idioma o
ciertas habilidades académicas, típicamente lectura y matemática.
El ADHD no es en sí una dificultad de aprendizaje específica.
Pero ya que puede interferir con la concentración y atención,
el ADHD puede hacer que sea el doble de difícil que a un niño
con LD le vaya bien en la escuela.
Un pequeño grupo de personas con ADHD tiene un trastorno raro llamado
el síndrome de Tourette. Las personas con Tourette tienen tics
y otros movimientos nerviosos como ser pestañeo o contracciones
nerviosas de la cara que no pueden controlar. Otros pueden hacer muecas,
sacudir los hombros, sorber por la nariz o gritar palabras. Afortunadamente,
estos comportamientos pueden ser controlados con medicación. Los
investigadores de NIMH y de otros lugares están involucrados en
evaluar la seguridad y efectividad de tratamiento para personas que tienen
ambos el síndrome de Tourette y ADHD.
Lo más serio es que casi la mitad de todos los niños con
ADHD -- la mayoría son varones -- tienden a tener otra condición
llamada trastorno oposicional desafiante [oppositional defiant disorder].
Al igual que Marcos, que le pegaba a los compañeros por empujarlo,
estos niños reaccionan demasiado o agreden cuando no se sienten
bien respecto a sí mismos. Pueden ser tercos, tener ataques de
rabia, actuar beligerantemente o ser desafiantes. A veces, esto progresa
a trastornos de comportamiento más serios. Los niños con
esta combinación de problemas corren el riesgo de entrar en apuros
en la escuela y hasta con la policía. Pueden tomar riesgos que
no son necesarios y violar leyes -- pueden robar, causar incendios y conducir
con imprudencia. Es importante que niños con estas condiciones
reciban ayuda antes de que sus comportamientos lleven a problemas más
serios.
En algún momento, muchos niños con ADHD -- la mayoría
niños más pequeños y varones -- pueden tener otros
trastornos emocionales. Aproximadamente una cuarta parte sienten ansiedad.
Sienten grandes preocupaciones, tensión o malestar, aún
cuando no hay nada que temer. Debido a que las sensaciones son más
aterradoras, más fuertes y más frecuentes que temores normales,
pueden afectar el pensar y el comportamiento del niño. Otros sienten
depresión. La depresión va más allá de la
tristeza común -- personas pueden sentirse tan mal que se sienten
sin esperanzas y sin poder hacer frente a tareas diarias. La depresión
puede desbaratar el sueño, el apetito, y la habilidad de pensar.
Debido a que los trastornos emocionales y trastornos de déficit
de atención frecuentemente van mano en mano, cada niño con
ADHD también debe ser revisado para ansiedad y depresión
acompañantes. La ansiedad y la depresión pueden ser tratadas,
y el ayudar a niños a manejar sensaciones tan fuertes y dolorosas
los ayudará a hacer frente y a sobrellevar los efectos del ADHD.
Por supuesto no todos los niños con ADHD tienen un trastorno adicional.
Ni tampoco todas las personas con dificultades de aprendizaje, síndrome
de Tourette, trastorno oposicional desafiante, trastornos de comportamiento,
ansiedad o depresión tienen ADHD. Pero cuando ocurren juntos, la
combinación de problemas puede causar complicaciones serias en
la vida de una persona. Por esta razón, es importante vigilar para
ver si existen otros trastornos en niños que tienen ADHD.
¿Qué causa el
ADHD?
Por supuesto, ésta es una de las primeras preguntas que hacen los
padres cuando se enteran de que su hijo tiene un trastorno de atención.
¿Porqué? ¿Qué ocurrió mal?
Los profesionales de salud enfatizan que ya que nadie sabe qué
es lo que causa el ADHD, no ayuda que los padres miren hacia atrás
para encontrar las razones posibles. Hay demasiadas posibilidades como
para poder identificar la causa con certeza. Es mucho más importante
que la familia progrese hacia adelante para encontrar maneras de conseguir
la ayuda apropiada.
Los científicos, sin embargo, sí necesitan estudiar las
causas como para identificar mejores maneras de tratar, y quizás
algún día prevenir, el ADHD. Están encontrando más
y más evidencia de que el ADHD no surge del ambiente del hogar
sino a raíz de causas biológicas. Cuando uno lo piensa,
no hay ninguna relación clara entre la vida del hogar y el ADHD.
No todos los niños de hogares inestables o disfuncionales tienen
ADHD. Y no todos los niños con ADHD provienen de familias disfuncionales.
El saber esto puede quitar una enorme carga en esos padres que se sienten
culpable por el comportamiento de sus niños.
Durante las últimas décadas, los científicos han
desarrollado teorías posibles acerca de qué es lo que causa
el ADHD. Algunas de estas teorías han llevado a puntos muertos,
y algunas a nuevas y apasionantes avenidas de investigación.
Una teoría desilusionante fue que todos los trastornos de atención
y dificultades de aprendizaje eran causados por lesiones leves a la cabeza
o daño imperceptible al cerebro, quizás como resultado de
infección temprana o complicaciones al nacer. En base a esta teoría,
por muchos años ambos trastornos fueron llamados "mínimo
daño cerebral" o "mínima disfunción cerebral."
A pesar de que distintos tipos de lesiones a la cabeza pueden ser la causa
de algunos trastornos de atención, la teoría fue rechazada
porque podía ser explicativa de sólo un pequeño número
de casos. No toda persona con ADHD o LD tiene una historia de trauma a
la cabeza o complicaciones de nacimiento.
Otra teoría era que el azúcar refinada y aditivos de comida
podían causar que niños fueran hiperactivos o distraidos.
Como resultado de esto, los padres fueron alentados a dejar de servirles
a los niños comidas que tuvieran sabores artificiales, preservativos
y azúcar. No obstante, esta teoría también fue cuestionada.
En 1982, los Institutos Nacionales de Salud [National Institutes of Health]
(NIH), la agencia federal responsable por la investigación biomédica,
realizó una gran conferencia científica para hablar del
tema. Después de estudiar los datos, los científicos llegaron
a la conclusión de que una dieta restringida sólo parecía
ayudar a un 5 por ciento de niños con ADHD, la mayoría de
ellos niños muy pequeños o con alergias a las comidas.
El ADHD generalmente no es causado por:
* demasiada televisión
* alergias a comidas
* demasiada azúcar
* un hogar desagradable
* escuelas sin recursos
En los últimos años, mientras que se han desarrollado nuevas
herramientas y técnicas para estudiar el cerebro, los científicos
han podido evaluar más teorías acerca de qué es lo
que causa el ADHD.
Usando una técnica así, los científicos de NIMH demostraron
una conexión entre la habilidad de una persona de prestar atención
continua y el nivel de actividad en el cerebro. Se les pidió a
un grupo de adultos que se aprendieran una lista de palabras. Mientras
lo hacían, los científicos usaron un tomógrafo PET
(tomografía de emisión de positrones) para observar cómo
funciona el cerebro. Los investigadores midieron el nivel de glucosa utilizada
por las áreas del cerebro que inhiben impulsos y controlan atención.
La glucosa es el recurso principal de energía del cerebro, de manera
que el medir cuánto se usa es un buen indicador del nivel de actividad
cerebral. Los investigadores encontraron diferencias importantes entre
personas que tienen ADHD y aquellos que no. En personas con ADHD, las
áreas del cerebro que controlan atención usaron menos glucosa,
lo cual indica que fueron menos activas. A raíz de esta investigación,
parece que un nivel menor de actividad en algunas partes del cerebro puede
causar falta de atención.
Imágenes tomográficos
cerebrales producidos por tomografía de emisión de positrones
muestran diferencias entre un adulto con Trastorno Hiperactivo de Déficit
de Atención (derecha) y un adulto que no tiene la enfermedad (izquierda).
El próximo paso será investigar porqué hay menos
actividad en estas áreas del cerebro. Los científicos en
NIMH esperan comparar el uso de glucosa y el nivel de actividad en casos
leves y severos del ADHD. También tratarán de descubrir
porqué algunos medicamentos usados para tratar ADHD funcionan mejor
que otros y si los medicamentos más efectivos aumentan actividad
en ciertas partes del cerebro.
Los investigadores también están buscando otras diferencias
entre aquellos que tienen y no tienen ADHD. Investigación acerca
de cómo se desarrolla el cerebro normalmente en el feto ofrece
algunas pistas acerca de qué puede interrumpir el proceso. El cerebro
está en constante desarrollo a través del embarazo y el
primer año de vida. Empieza su crecimiento a partir de unas células
básicas y evoluciona hasta ser un órgano complejo compuesto
por billones de células nerviosas especializadas e interconectadas.
Al estudiar el desarrollo del cerebro en animales y humanos, los científicos
están llegando a un mejor entendimiento acerca de cómo funciona
el cerebro cuando las células nerviosas están conectadas
correcta e incorrectamente. Los científicos de NIMH y otras instituciones
de investigación están siguiendo pistas para determinar
qué podría impedir que células nerviosas formen las
conexiones apropiadas. Algunos de los factores que se están estudiando
incluyen el uso de drogas durante el embarazo, toxinas y la genética.
La investigación muestra que el uso de cigarrillos, alcohol u otras
drogas durante el embarazo puede perjudicar la salud del embrión
en desarrollo. Estas sustancias pueden ser peligrosas para el cerebro
del feto en desarrollo. Parece ser que el alcohol y la nicotina en cigarrillos
puede distorsionar células nerviosas. Por ejemplo, el uso fuerte
de alcohol durante el embarazo ha sido conectado al síndrome de
alcohol fetal [fetal alcohol syndrome] (FAS), una condición que
puede llevar a bajo peso al nacer, impedimento intelectual y ciertos defectos
físicos. Muchos niños que nacen con FAS tienen la misma
hiperactividad, falta de atención e impulsividad que niños
con ADHD.
Drogas tales como cocaína -- incluso la forma que se fuma conocida
como "crack" -- parecen afectar el desarrollo normal de receptores
cerebrales. Estas partes de las células cerebrales ayudan a transmitir
las señales que entran por nuestra piel, ojos y oídos y
ayudan a controlar nuestras respuestas al medio ambiente. La investigación
actual muestra que el abuso de drogas puede causarle daño a estos
receptores. Algunos científicos creen que tal daño puede
llevar al ADHD.
Las toxinas en el medio ambiente también pueden desbaratar el desarrollo
cerebral o los procesos cerebrales, lo cual puede llevar al ADHD. El plomo
es una posible toxina. Se encuentra en polvo, tierra y pintura descascarada
en áreas en las cuales se usó alguna vez gasolina y pintura
con plomo. También se encuentra en algunos caños de agua.
Algunos estudios de animales muestran que niños expuestos a plomo
pueden desarrollar síntomas asociados con ADHD, pero sólo
se han encontrado algunos casos.
Otras investigaciones muestran que los trastornos de atención tienden
a surgir en familias, así que es probable que hayan influencias
genéticas. Niños que tienen ADHD por lo general tienen al
menos un pariente cercano que también tiene ADHD. Y al menos una
tercer parte de padres que han tenido ADHD en su juventud tienen hijos
que tienen ADHD. Aún más convincente: la mayoría
de gemelos comparten el rasgo. En los Institutos Nacionales de Salud,
los investigadores están siguiendo el rastro del gene que puede
estar involucrado en la transmisión del ADHD en un pequeño
número de familias con un trastorno genético de tiroides.
Consiguiendo Ayuda
Marcos
En tercer grado, la maestra de Marcos se entregó y dijo "¡Basta!"
En una mañana, Marcos había saltado de la silla para sacarle
punta al lápiz seis veces, cada vez chocándose accidentalmente
con los bancos de los demás niños y tirando libros y papeles.
Finalmente fue a la oficina del director cuando empezó a patear
un banco que había dado vuelta. Su maestra llamó a los padres
a una reunión con la psicóloga de la escuela.
Pero aún después de desarrollar un plan para manejar el
comportamiento de Marcos en la clase, Marcos mostró poca mejoría.
Finalmente, luego de una evaluación extensa, encontraron que Marcos
tenía un trastorno de atención que incluía hiperactividad.
Le dieron un medicamento llamado Ritalina para controlar la hiperactividad
durante el horario escolar. A pesar de que la Ritalina no funcionó,
la Dexedrina sí ayudó. Con la ayuda de una psicóloga,
sus padres aprendieron a premiar buen comportamiento y tomar una pausa
cuando Marcos se ponía demasiado destructivo. Pronto Marcos fue
capaz de sentarse quieto y concentrarse en aprender.
Lisa
Debido a que Lisa no era destructiva en la clase, llevó un tiempo
largo para que los maestros observaran que tenía un problema. Lisa
primero fue referida a un equipo de evaluación de la escuela cuando
su maestra se dio cuenta de que era una chica inteligente con malas notas.
El equipo descartó una dificultad de aprendizaje pero determinó
que tenía un déficit de atención, ADHD sin hiperactividad.
La psicóloga de la escuela reconoció que Lisa también
estaba enfrentando depresión.
Los maestros de Lisa y la psicóloga de la escuela desarrollaron
un plan de tratamiento que incluyó participación en un programa
para aumentar su duración de atención y desarrollar sus
habilidades sociales. También recomendaron que Lisa recibiera ayuda
psicológica para ayudarla a reconocer sus fuerzas y a sobrellevar
su depresión.
Enrique
Cuando el hijo de Enrique entró al jardín de infancia, era
claro que iba a tener problemas sentándose quieto y concentrándose.
Después de varios incidentes de distración, la escuela llamó
y sugirió que su hijo fuera evaluado para ver si tenía ADHD.
Mientras evaluaban al niño, Enrique se dio cuenta de que él
se había criado con los mismos síntomas que los especialistas
estaban ahora encontrando en su hijo. Afortunadamente, la psicóloga
sabía que el ADHD puede persistir en la gente adulta. Sugirió
que Enrique fuera evaluado por un profesional que trabajaba con adultos.
Por primera vez, Enrique fue diagnosticado correctamente y le recetaron
Ritalina para ayudar con su concentración. Qué alivio. Todos
los años que habían pasado sin que él pudiera concentrarse
eran debidos a un trastorno que pudo ser identificado y, principalmente,
tratado.
¿Cómo se identifica
y se diagnostica el ADHD?
Muchos padres ven señales de déficit de atención
en sus pequeñitos mucho antes de que el niño empieza la
escuela. Por ejemplo, a los 3 años, el hijo de Enrique ya demostraba
algunas señales de hiperactividad. Parecía perder interés
y distraerse, aún durante sus programas favoritos de televisión
o durante juegos. Una vez, jugando a la pelota, ¡se fue del juego
antes de que la pelota siquiera le hubiera llegado!
Al igual que el hijo de Enrique, un niño puede no poder concentrarse
lo suficiente como para jugar un juego simple. O, al igual que Marcos,
un niño puede estar precipitándose por todas partes, fuera
de control. Pero dado que los niños maduran a distintas velocidades
y son muy diferentes en cuanto a personalidad, temperamento y nivel de
energía, es útil obtener la opinión de un profesional
para saber si los comportamientos son apropiados para la edad del niño.
Los padres le pueden preguntar al pediatra, o a un psicólogo o
psiquiatra de niños que evalúe si su pequeñito tiene
un trastorno de atención, si es hiperactivo o simplemente es exuberante.
Ver un niño como identico a su padre puede impedir que los padres
detecten la necesidad de conseguir ayuda. Les puede costar a los padres
ver que el comportamiento del hijo es un problema cuando el problema es
tan parecido al de uno de ellos. De hecho, como en el caso de Enrique,
muchos padres reconocen su propio trastorno por primera vez sólo
cuando sus hijos son diagnosticados.
En muchos casos, la maestra es la primera en reconocer que el niño
es hiperactivo o distraido y puede consultar con la psicóloga de
la escuela. Debido a que los maestros trabajan con muchos niños,
ellos saben como se portan niños típicos en situaciones
de aprendizaje que requieren atención y autodominio. No obstante,
maestros a veces no reconocen las necesidades de niños como Lisa
que son tranquilos y serviciales.
Los tipos de profesionales que hacen el diagnóstico
Los niños de edad escolar y preescolar a menudo son evaluados por
una psicóloga de la escuela o por un equipo compuesto por la psicóloga
de la escuela y otros especialistas. Sin embargo, si la escuela no cree
que el alumno tiene un problema, o si la familia busca otra opinión,
una familia quizás tenga que ver a un especialista de práctica
privada. En tales casos, ¿adónde puede acudir la familia?
¿Qué tipos de especialistas necesitan?
Especialidad
Puede diagnosticar
el ADHD
Puede recetar
medicación si
Es necesario
Provee
evaluación
o capacitación
Psiquitras
sí
sí
sí
Psicólogos
sí
no
sí
Pediatras o
medicos
de familia
sí
sí
no
Neurólogos
sí
sí
no
La familia puede empezar a hablar con el pediatra del niño o el
médico de la familia. Algunos pediatras pueden hacer la evaluación,
pero más a menudo el pediatra le recomienda a la familia un especialista
apropiado que conoce y a quién le tiene confianza. Además,
las agencias estatales y locales que tratan a familias y niños,
así como algunas de las organizaciones voluntarias listadas al
final de este folleto, pueden ayudar a identificar un especialista apropiado.
El saber las diferencias entre las calificaciones y los servicios puede
ayudar a la familia a elegir alguien que mejor puede reunir sus necesidades.
Además de los psicólogos de la escuela, existen varios tipos
de especialistas calificados para diagnosticar y tratar el ADHD. Los psiquiatras
de niños son médicos especializados en diagnosticar y tratar
trastornos infantiles mentales y de comportamiento. Un psiquiatra puede
proporcionar terapia y recetar cualquier medicación necesaria.
Los psicólogos de niños también son calificados para
diagnosticar y tratar el ADHD. Pueden proveer terapia para el niño
y ayudar a la familia a desarrollar maneras de enfrentar el trastorno.
Pero los psicólogos no son médicos y, por lo tanto, deben
contar con el médico del niño para hacer exámenes
médicos y para recetar medicación. Los neurólogos,
médicos que trabajan con trastornos cerebrales y del sistema nervioso,
también pueden diagnosticar el ADHD y recetar medicación.
Pero a diferencia de los psiquiatras y psicólogos, los neurólogos
por lo general no proveen terapias para los aspectos emocionales del trastorno.
Aquellos adultos que creen que tienen ADHD también pueden ver a
un psicólogo, psiquiatra o neurólogo. Pero por el momento,
no todos los especialistas están capacitados para identificar o
tratar el ADHD en los adultos.
Dentro de cada especialidad, médicos y profesionales de salud mental
individuales difieren en su experiencia en cuanto al ADHD. Por lo tanto,
en lo que se refiere a elegir un especialista, es importante encontrar
a alguien con capacitación y experiencia específica en diagnosticar
y tratar el trastorno.
Pasos en hacer un diagnóstico
Cualquiera que sea el área de experiencia del especialista, su
primera tarea es de obtener información que eliminará otras
posibles razones para el comportamiento del niño. Para eliminar
otras causas, el especialista debe revisar los registros médicos
y escolares del niño. El especialista trata de percibir si el medio
ambiente del hogar y del aula tienen mucho estrés o son caóticos
y cómo los padres y maestros del niño lo manejan. Se puede
usar un médico para buscar otros problemas, tales como trastornos
emocionales, ataques imperceptibles (petit mal) o visión o audición
pobres. La mayoría de las escuelas automáticamente hacen
evaluaciones de vista y audición; por lo tanto, esta información
muchas veces ya está registrada. Un médico también
puede buscar alergias o problemas de nutrición tales como impulsos
crónicos debido a la cafeína que pueden causar que el niño
parezca demasiado activo.
Luego, el especialista estudia la información acerca del comportamiento
del niño de manera de comparar estos comportamientos con los síntomas
y los criterios de diagnóstico listados en el DSM (Manual Diagnóstico
y Estadístico de Trastornos Mentales). Esto significa hablar con
el niño y, de ser posible, observarlo en clase y en otros casos.
Se les pide a los maestros del niño, pasados y actuales, que clasifiquen
sus observaciones del comportamiento del niño en un formulario
estandarizado de evaluación para así comparar los comportamientos
del niño con los de otros niños de la misma edad. Por supuesto
las escalas son subjetivas -- sólo captan la percepción
personal del niño. Igualmente, ya que maestros conocen tantos niños,
su juicio acerca de cómo se compara un niño con otro por
lo general es acertado.
El especialista entrevista a los maestros y a los padres del niño
así como otras personas que conocen bien al niño, tal como
el personal de la escuela o personas que lo cuidan. Se les pide a los
padres que describan el comportamiento de su niño en una variedad
de situaciones. También pueden asignarles puntaje de acuerdo a
cuán severos y frecuentes parecen ser los comportamientos.
En algunos casos, el niño puede ser revisado para ajuste social
y salud mental. Se pueden hacer evaluaciones de inteligencia y logros
de aprendizaje para ver si el niño tiene alguna dificultad de aprendizaje
y para determinar si las dificultades están en todo o sólo
en partes del currículum de la escuela.
Cuando se miran los datos, el especialista le presta especial atención
al comportamiento del niño durante situaciones ruidosas o no estructuradas,
tales como fiestas o durante tareas que requieren atención sostenida,
tales como leer, hacer problemas de matemática, o jugar un juego
de mesa. El comportamiento durante los ratos libres o mientras se está
recibiendo atención individual es de menor importancia en cuanto
a la evaluación. En tales situaciones, la mayoría de niños
con ADHD pueden controlar su comportamiento y desempeñarse bien.
El especialista entonces hace un perfil del comportamiento del niño.
¿Cuáles comportamientos de tipo ADHD listados en el DSM
demuestra el niño? ¿Cuán a menudo? ¿En cuáles
situaciones? ¿Cuántos años tenía el niño
cuando empezó el problema? ¿Están los comportamientos
seriamente interfiriendo con las amistades, actividades escolares o vida
del hogar del niño? ¿Tiene el niño algún otro
problema relacionado? Las respuestas a estas preguntas ayudan a identificar
si la hiperactividad, impulsividad y falta de atención del niño
son significantes y duraderos. De ser así, el niño puede
ser diagnosticado con ADHD.
Los adultos son diagnosticados con ADHD en base a su desempeño
en la casa y en el trabajo. De ser posible, se les pide a los padres que
evalúen el comportamiento de la persona cuando era pequeña.
Un esposo o compañero de la casa puede ayudar a clasificar y evaluar
comportamientos actuales. Pero en su mayoría, se les pide a los
adultos que describan sus propias experiencias. Uno de los síntomas
es la sensación de frustración. Debido a que personas con
ADHD a menudo son inteligentes y creativos, muchas veces dicen que se
sienten frustrados por no estar aprovechando su potencial. Muchos también
se sienten inquietos y se aburren fácilmente. Algunos dicen que
necesitan buscar novedades y emoción para ayudar a encauzar el
remolino en sus mentes. A pesar de que puede ser imposible documentar
cuándo empezaron estos comportamientos, la mayoría de los
adultos con ADHD pueden dar ejemplos de ser distraidos, impulsivos, demasiado
activos, impacientes y desorganizados durante la mayor parte de sus vidas.
Hasta hace pocos años, no se pensaba que los adultos tenían
ADHD; por lo tanto, muchos adultos con síntomas que continúan
nunca han sido diagnosticados. Personas como Enrique viven décadas
sabiendo que algo les pasa, pero sin saber qué es. No ayudan mucho
la psicoterapia ni los medicamentos para ansiedad, depresión o
maniacodepresión ya que el ADHD mismo no está siendo tratado.
Sin embargo, más de la mitad de los niños con ADHD continúan
teniendo síntomas a través de su edad adulta. El conocimiento
reciente del ADHD adulto significa que muchas personas pueden ser correctamente
diagnosticadas y tratadas.
Un diagnosis correcto permite que la persona progrese en su vida. Una
vez que se conoce el trastorno, puede empezar a recibir cualquier combinación
de ayuda educacional, médica o emocional que necesita.
Un plan efectivo de tratamiento ayuda a personas con ADHD y sus familias
en muchos niveles. Para adultos con ADHD, el plan de tratamiento puede
incluir medicación junto con apoyo práctico y emocional.
Para niños y adolescentes, puede incluir un marco apropiado de
aula, el medicamento correcto y ayudar a los padres a manejar el comportamiento
del niño.
¿Cuáles son las
opciones educacionales?
Los niños con ADHD tienen una variedad de necesidades. Algunos
niños son demasiado hiperactivos o distraidos como para funcionar
en un aula común, aún con medicación y un plan de
manejo de comportamiento. Tales niños pueden asistir a una clase
de educación especial por todo o parte del día. En algunas
escuelas, la maestra de educación especial se reúne con
la maestra del aula para reunir las necesidades especiales de cada niño.
No obstante, la mayoría de los niños pueden permanecer en
el aula común. De ser posible, los educadores prefieren no segregar
a los niños pero dejarlos aprender junto con sus pares.
Los niños con ADHD a menudo necesitan arreglos especiales para
ayudarlos a aprender. Por ejemplo, la maestra puede sentar al niño
en un área con pocas distracciones, proveer un área donde
el niño puede moverse, y liberar el exceso de energía o
establecer un sistema claramente establecido de reglas y premiar comportamiento
apropiado. A veces el sólo mantener una tarjeta o un dibujo en
el escritorio puede servir como un recordatorio visual de usar el comportamiento
escolar correcto, tal como levantar la mano en vez de gritar, o permanecer
sentado en vez de vagar por el aula. Darle a un niño tal como Lisa
más tiempo en sus exámenes puede hacer toda la diferencia
entre pasar o no y le da una oportunidad más justa de demostrar
lo que ha aprendido. El revisar instrucciones o escribir las tareas en
el pizarrón y hasta listar los libros y materiales que necesitarán
para la tarea puede posibilitar que los niños desorganizados y
distraidos completen el trabajo.
Muchas de las estrategias de educación especial son simplemente
buenos métodos de enseñanza. Decirles a los alumnos de antemano
lo que aprenderán, darles ayudas visuales y darles instrucciones
escritas así como orales son todas maneras de ayudarlos a concentrarse
y recordar las partes claves de la lección.
Los alumnos con ADHD a menudo necesitan aprender las técnicas de
observación y control de su propia atención y comportamiento.
Por ejemplo, la maestra de Marcos le enseñó varias alternativas
para cuando él pierde el hilo de lo que debería estar haciendo.
Puede buscar instrucciones en el pizarrón, levantar la mano, esperar
a ver si lo recuerda o preguntarle a otro niño. El proceso de encontrar
alternativas a interrumpir a la maestra lo ha hecho más independiente
y servicial. Y como ahora interrumpe menos, está empezando a ganar
más elogios que retos.
En la clase de Lisa, la maestra a menudo pausa y les pregunta a los alumnos
si están prestando atención o si están pensando en
otras cosas. Los alumnos registran sus respuestas en un cuadro. Mientras
los alumnos se hacen más conscientes de su nivel de atención,
empiezan a ver progreso y a sentirse bien por estar concentrados. El proceso
le sirvió a Lisa para hacerle más consciente de cuando empieza
a distraerse y así poder volver a prestarle atención a la
clase más rápidamente. Como resultado de esto, se hizo más
productiva y la calidad de su trabajo mejoró.
Debido a que las escuelas piden que los niños permanezcan sentados,
esperen su turno, presten atención y cumplan con una tarea, no
es ninguna sorpresa que muchos niños con ADHD tienen problemas
en la clase. Sus mentes son plenamente capaces de aprender, pero su hiperactividad
y falta de atención hacen que el aprendizaje les sea difícil.
Como resultado de esto, muchos alumnos con ADHD repiten un grado o abandonan
los estudios. Afortunadamente, con la combinación apropiada de
prácticas educativas, medicación y ayuda psicológica,
estos resultados se pueden evitar.
Derecho a una educación pública gratis
A pesar de que los padres tienen el derecho de llevar a su hijo a un médico
privado para servicios de evaluación y educación, la mayoría
de los niños con ADHD califican para servicios gratis dentro de
las escuelas públicas. Se toman pasos para asegurar que cada niño
con ADHD reciba una educación que reúna sus necesidades
únicas. Por ejemplo, la maestra de educación especial, en
conjunto con los padres, la psicóloga de la escuela, los administradores
de la escuela y la maestra del aula, deben evaluar los puntos fuertes
y débiles del niño y diseñar un Programa Educativo
Individualizado [Individualized Educational Program] (IEP). El IEP delinea
las destrezas específicas que el niño deberá desarrollar,
así como las actividades de aprendizaje apropiadas que se basan
en los puntos fuertes del niño. Los padres desempeñan un
papel importante en el proceso. Deben participar en las reuniones y tener
la oportunidad de revisar y aprobar el IEP de su hijo.
Muchos niños con ADHD u otras incapacidades pueden recibir tales
servicios educativos bajo el Acta de Educación de Individuos con
Incapacidades [Individuals with Disabilities Education Act] (IDEA). El
Acta garantiza servicios apropiados y una educación pública
a niños con incapacidades entre las edades de 3 a 21 años.
Los niños que no califican para servicios bajo IDEA pueden recibir
ayuda bajo un estatuto anterior, el Acta Nacional de Rehabilitación
[National Rehabilitation Act], Sección 504, que define incapacidades
más ampliamente. La calificación bajo el Acta Nacional de
Rehabilitación se llama comúnmente "elegibilidad SM."
Debido a que el ADHD es una incapacidad que afecta la habilidad de los
niños de aprender y obrar recíprocamente con otros, ciertamente
puede ser una condición incapacitante. Bajo una ley u otra, la
mayoría de los niños pueden recibir los servicios que necesitan.
Algunas estrategias para adolescentes y adultos con ADHD
Cuando es necesario, pídale al profesor o jefe que repita las instrucciones
en vez de adivinar.
Divida grandes tareas o trabajos en pequeñas tareas simples. Impóngase
un horario para cada tarea y prémiese al completar cada una.
Cada día haga una lista de lo que debe hacer. Planifique el mejor
orden para hacer cada tarea. Entonces impóngase un horario para
cada una. Use un calendario o agenda para mantenerse encaminado.
Trabaje en un área tranquila. Haga una cosa a la vez. Dése
pequeños recreos.
Escriba las cosas que necesita recordar en un cuaderno con divisores.
Escriba distintos tipos de información -- tales como tareas, citas
y números de teléfono -- en diferentes secciones. Mantenga
el libro cerca en todo momento.
Escríbase notas en papel adhesivo para recordar cosas que necesita
hacer. Péguelas en el espejo del baño, en el refrigerador
o en su taquilla en la escuela o el tablero de instrumentos del carro
-- donde sea que más necesite el recordatorio.
Guarde cosas relacionadas juntas. Por ejemplo, guarde todos sus diskettes
de Nintendo en un solo lugar y cassettes en otro.Mantenga sus cheques
cancelados en un lugar y sus cuentas en otro.
Créase una rutina. Prepárese para la escuela o el trabajo
en el mismo momento, de la misma manera, todos los días.
Haga ejercicio, coma una dieta balanceada y duerma lo suficiente.
Adaptado de: Weinstein, C. "Cognitive Remediation Strategies".
Journal of Psychotherapy Practice and Research. 3(1):44-57, 1994.
¿Qué tratamientos existen?
Por décadas, se han usado medicamentos para tratar el ADHD. Entre
los más efectivos para niños y adultos están tres
medicamentos que son de la clase de drogas llamadas estimulantes. Estas
son metilfenidato (Ritalina), dextroanfetamina (Dexedrina o Dextrostat)
y pemolina (Cylert). Para muchas personas, estos medicamentos drásticamente
reducen su hiperactividad y mejoran su habilidad para concentrarse, trabajar
y aprender. Estos medicamentos también mejoran la coordinación
física, tal como la caligrafía y habilidad deportiva. Investigaciones
recientes de parte de NIMH sugieren que estos medicamentos también
pueden ayudar a niños con un trastorno de comportamiento acompañante
a controlar sus comportamientos impulsivos y destructivos.
La Ritalina le ayudó a Enrique a concentrarse y a completar tareas
por primera vez. La Dexedrina le ayudó a Marcos a sentarse quieto,
concentrar su atención y participar en clase y así poder
aprender. También se volvió menos impulsivo y agresivo.
Junto con estos cambios de comportamiento, Marcos empezó a hacer
y mantener amistades.
Desafortunadamente, cuando la gente ve una mejoría tan inmediata,
a menudo piensan que lo único que se necesita es medicación.
Pero los medicamentos no curan el trastorno sino que controlan los síntomas
temporariamente. A pesar de que las drogas ayudan a la gente a prestar
mejor atención y a completar su trabajo, no pueden aumentar el
conocimiento o mejorar habilidades académicas. Las drogas por sí
solas no pueden ayudar a personas a sentirse mejor respecto de sí
mismos o a hacer frente a problemas. Esto requiere otros tipos de tratamiento
y apoyo.
Para una mejoría duradera, muchos clínicos recomiendan que
los medicamentos se usen junto con tratamientos que ayudan en estas otras
áreas. No hay curas rápidas. Muchos expertos creen que los
beneficios más significantes de larga duración aparecen
cuando se combina la medicación con terapia de conducta, ayuda
psicológica emocional y apoyo práctico. Algunos estudios
sugieren que la combinación de medicación y terapia puede
ser más efectiva que las drogas por sí solas. NIMH está
haciendo un estudio extenso para comprobar esto.
Uso de drogas estimulantes
Las drogas estimulantes, tales como Ritalina, Cylert y Dexedrina, son
consideradas seguras cuando se usan con supervisión médica.
A pesar de que pueden ser adictivos en adolescentes y adultos si se abusan,
estos medicamentos no son adictivos en los niños. Rara vez hacen
que un niño se vuelva ansioso o ebrio. Tampoco actúan como
sedantes en los niños. Más bien, los estimulantes ayudan
a los niños a controlar su hiperactividad, falta de atención
y otros comportamientos.
Diferentes médicos usan los medicamentos en formas escasamente
diferentes. El Cylert está disponible de una forma que dura naturalmente
de 5 a 10 horas. La Ritalina y la Dexedrina vienen en tabletas de corta
duración que duran unas 3 horas así como preparativos a
largo plazo que duran a lo largo del día escolar. La dosis de corto
plazo es a menudo más práctico para niños que necesitan
medicación sólo durante el día escolar o para situaciones
especiales, tales como asistir a la iglesia o a una fiesta o para estudiar
para un examen importante. Las formas de dosis sostenida liberan al niño
de la inconveniencia o vergüenza de ir a la oficina o a la enfermera
de la escuela todos los días para tomar una píldora. El
médico puede ayudar a decidir cuál preparativo usar y a
determinar si un niño necesita tomar el medicamento sólo
durante el horario escolar o si también lo debe tomar por las noches
y durante los fines de semana.
Nueve de cada 10 niños mejoran con una de las tres drogas estimulantes.
Así que si una no funciona, se deben probar las demás. Por
lo general, se debe usar un medicamento por una semana para ver si ayuda.
Si es necesario, sin embargo, el médico también deberá
tratar de ajustar la dosis antes de cambiar a una droga diferente.
Se pueden usar otros tipos de medicacamientos si los estimulantes no funcionan
o si el ADHD ocurre junto con otro trastorno. Los antidepresivos y otros
medicamentos se pueden usar para ayudar a controlar la depresión
o la ansiedad que acompañan al trastorno. En algunos casos se pueden
probar los antihistamínicos. La Clonidina, una droga que se usa
para tratar la hipertensión, puede servir de ayuda en personas
con ADHD y el síndrome de Tourette. A pesar de que los estimulantes
tienden a ser más efectivos, se puede usar la Clonidina cuando
los estimulantes no funcionan o cuando no se pueden usar. La Clonidina
puede ser administrada ya sea por píldora o a través de
un parche para la piel y tiene diferentes efectos secundarios que los
estimulantes. El médico trabaja muy cercanamente con cada paciente
para encontrar el medicamento más apropiado.
A veces, los síntomas del ADHD del niño parecen empeorar,
lo cual lleva a los padres a preguntarse porqué. Pueden ser asegurados
de que es raro que la droga que ayuda deje de funcionar. Sin embargo,
deben trabajar juntamente con el médico para asegurar que el niño
está recibiendo la dosis correcta. Los padres también deberán
asegurar que el niño realmente está recibiendo la dosis
diaria recetada en la casa o en la escuela -- es fácil olvidarse.
También necesitan saber que comportamientos nuevos o exagerados
también pueden surgir cuando el niño está pasando
por momentos de estrés. Los desafíos que enfrentan todos
los niños, tales como cambiar de escuela o entrar en la pubertad,
pueden ser causa de aún más estrés para un niño
con ADHD.
Algunos médicos recomiendan que el niño deje el medicamento
de tanto en tanto para poder determinar si aún lo necesita. Recomiendan
parar el medicamento temporariamente durante las vacaciones cuando la
atención concentrada y el comportamiento tranquilo no son tan cruciales.
Estas "vacaciones" funcionan bien si el niño puede todavía
participar de campamentos y otras actividades sin medicación.
Los niños que están tomando medicamentos deben ser revisados
regularmente. Los padres también deben hablar con los maestros
del niño y con el médico acerca de cómo le está
yendo al niño. Esto es especialmente importante cuando recién
se empieza el medicamento, cuando se vuelve a empezar o cuando se cambia
la dosis.
El debate acerca de la medicación
A pesar de lo útiles que son estas drogas, la Ritalina y otros
estimulantes han iniciado mucha controversia. La mayoría de los
médicos sienten que los posibles efectos secundarios deben ser
cuidadosamente sopesados contra los beneficios de recetar las drogas.
Mientras están tomando estos medicamentos, algunos niños
pueden bajar de peso, tener menos apetito y temporariamente crecer más
lentamente. Otros pueden tener problemas al dormir. Algunos médicos
creen que los estimulantes pueden empeorar los síntomas del síndrome
de Tourette a pesar de que investigaciones recientes muestran que esto
puede no ser cierto. Otros médicos dicen que si se observan con
cuidado la altura, peso y desarrollo general del niño, los beneficios
de la medicación tienen mucho mayor peso que los posibles efectos
secundarios. Los efectos secundarios que sí ocurren pueden a menudo
ser manejados al reducir la dosis.
Es natural que los padres se preocupen acerca de que si tomar un medicamento
es lo mejor para el niño. Los padres necesitan tener en claro l
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